Aprovecharse del inmigrante
Son muchas las historias acerca de inmigrantes que han sido robados, estafados, o que simplemente se han aprovechado de su situación de vulnerabilidad. La que les cuento en este texto, es sobre mi abuela Gabrielle, una inmigrante que llegó a Venezuela para trabajar como cocinera en casas de familias de la alta sociedad caraqueña en la década de los años 40. Ella venía de una isla cercana llamada Martinica, la cual pertenece a Francia. Según cuenta mi tía, la hija de un ex-presidente de Venezuela probó su sazón en una visita a la isla y le ofreció trabajo en esta tierra firme, que en aquella época era un país rico. Es común que los inmigrantes pasen por situaciones de explotación y engaño al estar en un lugar desconocido, sobre todo al tener dificultades para comunicarse. Mi abuela pasó por esta situación en 1964, después de haber trabajado 10 años para la misma familia decidió retirarse y el señor de la casa le dio un cheque (forma de pago para la época) por 1200 bs. q...