Los guacamayos migrantes
Cada mañana con los primeros rayos del sol me despierto, abro los ojos y me fijo en Ara, ella es mi pareja, ¡mi linda Ara! Cuando los dos estamos bien despiertos, estiramos nuestras alas verdes y comenzamos a volar. Yo vivo aquí desde que nací, mis padres también vivían aquí, en un valle, con altas montañas y una ciudad en el centro. He formado mi casa en una palmera seca que está dentro de la montaña. Todos los días sobrevolamos Caracas, así le dicen los humanos a ese lugar con edificios, casas y un montón de vehículos. No voy solo, Ara siempre me acompaña, también algunos amigos que son mi familia. Está mi hermana Severa junto con su pareja Chioro, además, mi primo Güai, su hijo menor Macao y su pareja Auna. Vivimos al oeste de la ciudad, entonces, nuestro lugar de encuentro es una zona con pequeños edificios, donde todavía quedan muchos árboles. Allí hay un gran pino, muy alto, tan alto que está por encima de todos los edificios, me gusta subirme en la copa de él, donde puedo ...