Duelo Migratorio
Esta semana leyendo sobre el duelo migratorio, observé lo difícil que debe ser para el migrante llegar a otro país, a vivir y hacerlo suyo. Según algunos investigadores, se puede pasar por una tristeza profunda, en la que, en algunos casos, se llega a la depresión. La adaptación idiomática es un factor relevante, más al llegar a un país en el que no se conoce el idioma, pero además, en muchos casos hay una pérdida de status social y de disminución de las relaciones sociales, (ya no están los amigos y familiares cercanos).
Sin embargo, migrar a
veces es la manera de sobrevivir. Así lo veo en tantos venezolanos que
se han ido, caminando incalculables kilómetros y también en todas
aquellas personas que se han visto en la necesidad de huir por las
guerras, o como lo que vivieron mis abuelos que tuvieron que salir por
las condiciones políticas y sociales terribles en que vivían.
A
pesar de que el migrante se siente feliz de estar en el lugar en que
cree tendrá una vida mejor, siempre extraña su país, costumbres,
familia, olores, sabores y paisajes.
El
migrante se enfrenta a dos batallas, la externa y la interna. La primera
se refiere a salir adelante en un país desconocido. La segunda es la
más fuerte, porque es consigo mismo, para ser resiliente, dejar la
tristeza a un lado por el arraigo y continuar para salir del duelo.
¿Eres inmigrante? ¿Pasaste por el duelo migratorio? Cuéntame tu proceso.

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