Tatuaje


Después de 1941, a las personas que eran llevadas a los campos de concentración por los nazis, se les tatuaba en sus brazos con una numeración.  Al parecer no bastaba con tratarlos como esclavos, humillarlos y asesinarlos, sino también, tenían que dejarles una huella en su piel relacionada con esta triste experiencia, aparte de la marca dejada en sus emociones. 

Terminada la segunda guerra mundial, en 1953 Alemania Occidental decidió promulgar una ley en la que otorgaba una compensación a todas aquellas personas que habían sido víctimas de los nazis, principalmente a los que pasaron por los campos.  Para ello, una de las pruebas necesarias que demostraban lo sucedido para recibir esa compensación, era el tatuaje que les habían colocado. 
 
Sin embargo, todos los sobrevivientes que estaban en los países dominados por la URSS no pudieron beneficiarse de esta ley, quedando excluidos por el debilitamiento de las relaciones diplomáticas, debido a la guerra fría.  
 
En 1957 mis abuelos habían llegado a Venezuela provenientes de Hungría, tenían 3 hijos que debían mantener. Diferentes situaciones los tenían entre la espada y la pared. Por ejemplo, necesitaban comprar una vivienda, pero sus ingresos no se los permitía.
 
Desde Venezuela era posible pedir la indemnización, como sobreviviente del holocausto, era un monto suficiente para solventar el problema por el que estaban pasando. Pero, mi abuelo pensaba que pedir ese dinero, era una vejación más de los nazis, no obstante, también consideraba que esta horrible huella se convertiría en la manera de tener una vida digna en este país, donde solo eran refugiados.  

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