Imigrante empoderada
Hace años atrás cuando trabajaba en la escuela Simón Bolívar en La Guaira, nos prestaron unos salones de manera transitoria, porque en 3 meses construirían un edificio de 3 pisos que sería la nueva sede. Y como en Venezuela tenemos fama de muchas cosas, menos de ser muy planificados, decidieron que fuéramos en busca de otra escuela para que nos prestaran algunos salones durante ese lapso. De esta manera, llegué a trabajar en los espacios del preescolar Lya Imber de Coronil.
En el país, las escuelas deben de llevar nombres de epónimos. Es decir, personas con relevancia y que ya murieron, pareciendo una excelente alternativa que ahí, hayan escogido a esta mujer para representar una institución educativa. La motivación de su familia al tomar la decisión de emigrar a Venezuela, le dio la oportunidad de continuar con sus estudios y, de esta manera, convertirse en la primera mujer en graduarse de medicina en la Universidad Central de Venezuela.
Lya Imber nació en Ucrania en 1912, y por razones políticas tuvo que emigrar a una zona cercana llamada en ese momento Besarabia, sin embargo, todos estos países que tenían cierta influencia Rusa presentaban tendencias antisemitas y, la familia Imber era judía. A nivel educativo se presentaban ciertas normas discriminatorias referidas al género, nacionalidad y religión, que le impedían la prosecución de los estudios después del bachillerato.
La historia de Lya Imber es de superación, llegando como una inmigrante pobre y sin saber hablar español, en sus primeros años en Venezuela consiguió la oportunidad de estudiar en la universidad. Ella para mantenerse daba clases de francés y colocaba inyecciones, sin desaprovechar la oportunidad de proseguir sus estudios superiores obteniendo en 1936 el título de Doctor en Ciencias Médicas, siendo la única mujer de su grupo.
Este paso para graduarse no fue nada fácil, tuvo que enfrentarse a los desaires de una sociedad machista, que no veían con buenos ojos a una mujer en las aulas de una carrera científica. Pero ella, ya tenia experiencia en situaciones de discriminación, por lo que había vivido en Europa.
Cuando salió al mundo laboral se encontró con una Venezuela cuya población estaba en hambruna, sufría de paludismo y tuberculosis. Tal vez esa fue la razón de llevar a cabo su tesis relacionada con la tuberculosis en la población infantil. Trabajó durante muchos años en el área de pediatría y de salud mental. Teniendo tan buen corazón que llegó a acoger varios niños en estado de abandono dentro de su propia casa.
También cumplió un papel en la formación de futuros profesionales de la medicina, la salud y el cuidado de los niños.
Esta inmigrante fue todo un ejemplo como mujer empoderada que pudo equilibrar entre el cuidado de su familia y su crecimiento profesional.
Lamentablemente muere el 13 de septiembre de 1981 por las consecuencias de un carcinoma pulmonar con metástasis.
Lya Imber nació en Ucrania en 1912, y por razones políticas tuvo que emigrar a una zona cercana llamada en ese momento Besarabia, sin embargo, todos estos países que tenían cierta influencia Rusa presentaban tendencias antisemitas y, la familia Imber era judía. A nivel educativo se presentaban ciertas normas discriminatorias referidas al género, nacionalidad y religión, que le impedían la prosecución de los estudios después del bachillerato.
La historia de Lya Imber es de superación, llegando como una inmigrante pobre y sin saber hablar español, en sus primeros años en Venezuela consiguió la oportunidad de estudiar en la universidad. Ella para mantenerse daba clases de francés y colocaba inyecciones, sin desaprovechar la oportunidad de proseguir sus estudios superiores obteniendo en 1936 el título de Doctor en Ciencias Médicas, siendo la única mujer de su grupo.
Este paso para graduarse no fue nada fácil, tuvo que enfrentarse a los desaires de una sociedad machista, que no veían con buenos ojos a una mujer en las aulas de una carrera científica. Pero ella, ya tenia experiencia en situaciones de discriminación, por lo que había vivido en Europa.
Cuando salió al mundo laboral se encontró con una Venezuela cuya población estaba en hambruna, sufría de paludismo y tuberculosis. Tal vez esa fue la razón de llevar a cabo su tesis relacionada con la tuberculosis en la población infantil. Trabajó durante muchos años en el área de pediatría y de salud mental. Teniendo tan buen corazón que llegó a acoger varios niños en estado de abandono dentro de su propia casa.
También cumplió un papel en la formación de futuros profesionales de la medicina, la salud y el cuidado de los niños.
Esta inmigrante fue todo un ejemplo como mujer empoderada que pudo equilibrar entre el cuidado de su familia y su crecimiento profesional.
Lamentablemente muere el 13 de septiembre de 1981 por las consecuencias de un carcinoma pulmonar con metástasis.

Comentarios
Publicar un comentario