Consecuencias de la guerra
Para 1933 en Caracas, específicamente en la parroquia San Agustín del Sur, se ofrecían soluciones inmobiliarias a un costo más reducido en comparación con otras urbanizaciones de esta ciudad, por lo que muchos trabajadores se ubicaron en este lugar. Al estarse conformando esta urbanización, hacía falta una variedad de comercios, fue así como un grupo de inmigrantes japoneses que había llegado a Venezuela, luego de que les cerraran las puertas en Panamá, vieron esta oportunidad para colocar una tienda.
A pesar de que eran diferentes familias, decidieron unirse con la esperanza de surgir en esta lejana tierra tropical. Todo comenzó, con un pequeño abasto o tienda de abarrotes, que les proporcionó ganancias suficientes para que años después, cada familia se independizara en comercios similares. Poco a poco, trajeron a otros miembros que se encontraban en Japón.
Los años pasaron y este grupo de japoneses encontró prosperidad y motivos para quedarse, sin embargo, en 1944 hubo un giro en sus destinos. Estados Unidos declaró la guerra a Japón varios años antes, motivado al ataque a Pearl Harbor, entre las medidas que tomaron en contra de la población japonesa, fue el bloqueo de los bienes e inmuebles. Al ser Venezuela un aliado de este país del norte decidió dictar una medida de disolución de los negocios, además, del depósito de las ganancias en el Banco Central de Venezuela.
Otros países de América del Sur como Perú y Brasil, trasladaron a sus habitantes de origen japonés a campos de concentración establecidos en Estados Unidos. Esta disposición no fue adoptada por Venezuela, pero aproximadamente 50 inmigrantes, de manera voluntaria, se desplazaron en conjunto a Ocumare del Tuy. Allí estuvieron viviendo sin poder desarrollar ningún tipo de actividad comercial o que les generara algún tipo de ganancia económica, en algunas oportunidades trabajaban por trueque. Los niños pudieron seguir estudiando en esta zona y hasta 2 bebés nacieron en ese periodo.
Afortunadamente la guerra terminó en 1945, pero los bienes quedaron confiscados y tuvieron que entrar en un juicio, tratando de recuperar el fruto de su trabajo.

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