Expectativa vs Realidad


 

 

La mayoría de los inmigrantes que vinieron a Venezuela entre 1947 y 1955, lo hicieron en busca de mejores oportunidades, entre las razones de esta decisión estaba que, en sus países de origen, habían pasado por guerras y modelos políticos autoritarios que disminuían la calidad de vida de la población. Por eso, al buscar lugares donde podían rehacer sus vidas, este país era uno de los que se publicitaban, con el fin de aumentar su mano de obra.


Los gobiernos tanto democráticos como dictatoriales de esos años, requerían de personal tanto para la agricultura, como para el manejo de maquinaria de las nuevas industrias. Por ello promovieron la llegada de una gran cantidad de personas principalmente del continente europeo. Gran parte de estos migrantes no contaban con grandes recursos económicos, así que tenían la esperanza de encontrar un trabajo que les permitiese mantenerse y enviarles recursos a sus familiares. 

 

Tomado del semanario: El Español. Número 334. 24 de abril de 2024. 

Los anuncios pintaban a Venezuela como un país con grandes infraestructuras, hospitales, escuelas y centros de recreación por doquier, (lo que distaba bastante de la realidad), que solo necesitaba de personas para repoblar este gran territorio. Las principales ciudades como Caracas, Maracay, Barcelona, Maracaibo, etc,  contaban con los recursos para cubrir las necesidades de sus ciudadanos, sin embargo, no eran los lugares escogidos para los migrantes. 


De esta manera cada gobierno de turno formó comisiones que estimularon la migración hacia este país tropical, que en aquel momento gozaba de un buen ingreso económico. El marketing incentivó un sueño que anunciaban los periódicos, en el que las facilidades del país, superaban a los problemas. Esto logró atraer al tipo de personal necesario y muchos otros que fingían tener la calificación exigida para obtener la visa.


La realidad era que este país necesitaba de población pues había caído en un atraso en su mano de obra obrera y profesional. Por ejemplo, se requería el cuádruple de personal de salud del que existía y el gasto para generarlo en su propia población era exagerado, frente a la posibilidad de contratar gente que ya contaba con la formación.


Estas personas que deseaban dejar su país, se  imaginaban un lugar lleno de oportunidades, en el que podrían conseguir trabajo inmediatamente pisaran esta tierra. La vivienda no sería problema, pues se les había prometido junto con la alimentación y, hasta contarían con la enseñanza del idioma si no lo conocían.  


Aunque este era un proyecto desarrollado por el gobierno, no se cumplía a cabalidad. Por otra parte, lo que imaginaban estos extranjeros por vivienda no era exactamente lo que obtenían, pues al llegar se les enviaba a unos galpones en haciendas alejadas o en algunos suburbios de la capital.  Encontrar empleo tampoco era tarea fácil, muchos prefirieron desarrollar tareas que se alejaban de sus conocimientos profesionales, con el fin de poder subsistir. Algunos que esperaban laborar en los cultivos no lo lograron por falta de las herramientas necesarias, el abandono a estas personas podía observarse en las calles, llenas de extranjeros buscando trabajo y haciendo cualquier tipo de actividad, con la que lograban ganar algo para resistir. Las enfermedades del trópico fueron otra desventaja que no anunciaban los panfletos de migración, las cuales proliferaban en las zonas rurales, en las que eran enviados a los extranjeros.   


Tomado de: Solidaridad Obrera. Año VII. Número 214. 2 de abril de 1949. Venezuela.

 

 
Una gran cantidad de personas regresaron a su país de origen, después de meses de penurias, viendo que sus expectativas no eran la realidad que encontraron. Muchos otros se quedaron, se adaptaron a la situación que les correspondió vivir y salieron adelante. Venezuela fue el lugar para formar a sus familias, donde forjaron su futuro, diferente a lo que imaginaron y no tan fácil como se lo prometieron.  


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